Nos miramos a los ojos,
clavaste en mí tu mirada.
Transmitimos sentimientos
sin decir una palabra.
Mi corazón latir siento,
el ritmo se aceleraba,
porque tu dulce sonrisa,
tierna acaricia mi alma.
Todo en ti es amoroso,
renace en mí la esperanza.
¿Esto ocurre sin hablar?...
¿Esto ocurre sin palabras?....
Donde florece el AMOR,
se nota en las miradas
y van quedando las huellas,
con su aroma perfumadas.
Las flores nos dan ejemplo,
todo su ser nos regalan,
sueltan aroma en su ambiente,
un obsequio a quienes pasan.
Ellas, igual que el amor,
nuestra vida engalanan,
por eso aún en silencio
su presencia siempre es clara.
Es tan dulce esta presencia
que reaviva la esperanza.
¡Qué hermoso es el amor,
generoso, siempre agrada!
Don que en el alma se engendra
de ahí su fuerza en las miradas.
Quien cultiva esta semilla,
se ve su fruto en la cara
y con su suave sonrisa
nos cautiva cuando pasa.