¡Más allá... el cielo!

¡Vaya noche toledana!... 
No pude conciliar sueño.
Igual que la negra noche
veía todo en mi desvelo.

   ¡Alégrate! llega el alba
que nos trae un día nuevo.
Tendrás  nuevas ilusiones 
y renovados anhelos.
Verás que en la negra noche,
no todo era tan negro.
Algo en ti despertará
fuerzas para alzar el vuelo.

   Empieza el día soñando
que quieres tocar el cielo.
Sobrevolarás  montañas, 
para cumplir tus deseos.
No vuelvas la vista atrás,
sólo quedan los recuerdos
y tu quieres volar alto
para lograr sueños bellos.

   Si te cansas al volar
y ves estéril tu esfuerzo,
sabes que todo esto pasa,  
alegrías y sufrimientos.
Olvida la negra noche, 
detrás llega un día nuevo.
Mientras, en la oscuridad,
busca siempre un buen consuelo,
alza un poco la mirada
hay estrellas y luceros
que titilan en lo alto
gritando... ¡Más allá, el cielo!

El verdadero amor

   Llega perfumado el aire
con un suave olor a rosas,
cerca habrá un rosal florido,
sin duda alguna, se nota.

   Me invita a una reflexión,
este agradable aroma: 
El amor, como estas flores, 
deja una estela olorosa,
quienes lo tienen al lado, 
de sus beneficios gozan.

   Donde hay de verdad amor,
en sus cercanías aflora 
para ser dulce regalo
que alegra aquello que toca,
pues busca el bien del amado 
y lo manifiesta en obras.
Obras rezumando amor,
siempre son obras hermosas.

   El amor ofrece el bien
sólo por ver más dichosas
a las personas amadas
que no siempre amor valoran.

   Al amado más que a mí,
tal vez no esté ahora de moda,
pero es el mejor obsequio,
digno de almas generosas.
Ambos, mejoran ambiente, 
purifican con su aroma,
hacen la vida agradable
 el amor y olor de rosas.

   ¡Qué bella ofrenda a este mundo,
AMOR, reflejado en obras. 

Cantabria... Única

   Desde la montaña al mar,
desde el mar a la montaña,
nada en el mundo es más bello
que nuestra hermosa Cantabria.

   Son variados los paisajes
que a esta tierra engalanan,
para que todos gocemos
el don que ella nos regala.
Nos ofrece cuanto tiene,
nadie a complaciente gana.
Espléndido es su  terruño
gentes  sencillas y llanas.  

   Cielos azules o grises
se reflejan en sus aguas. 
Las del mar  con sus caricias,
besan las  costas, dotadas 
de hermosura  indescriptible,
magníficos panoramas.
Arte divino, moldeado,
rematando  al norte,a España.

   
Son muchos hijos ilustres
los que en el cielo descansan.
Nos dejaron en sus huellas,
aromas de su gran talla.
Antes de irse regalaron  
lo que hicieron  y soñaban.

   Habitan  gentes valientes,
cuyos gestos esto avalan,
pues en sus pueblos conocen
miles de heroicas  hazañas
que hicieron hombres de mar,
por aquí y en tierra extraña, 
o los duros montañeses
que ante invasores luchaban.

   Si se quiere alzar el vuelo
hasta las montañas altas, 
volaremos  contemplando
belleza que nada iguala. 
Allí los Picos de Europa,
con perfil  de cumbres blancas,
resguardan hermosos valles,
con lugares que anonadan.
No lo puedo describir,
visítelo, no hay palabras.

   Alza la mirada y vuela....
Despierta, abre bien tus alas,
si estás volando en la altura, 
disfrútalo  y da gracias.
Silencio, paz armonía...
Celestial música en calma,
es el agua de estos ríos...
Escucha bien, fluye y  canta
mientras discurre bailando,
siempre milenarias danzas,
al despeñarse entre rocas,
formando bellas cascadas.
Nuestros rios son pequeñucos,
sólo el Ebro se destaca,
siendo el más caudaloso
y el que dio su nombre a España.

   Ni en un siglo yo podría,
describir tantas y tantas
bellezas y cualidades
que en cada rincón se guardan.
Historietas y aventuras 
que  cada noche contaban 
al amor de ardiente fuego, 
padres y abuelos en casa, 
fantásticas, maravillosas, 
no sé si reales o mágicas,
pero siempre transmitían
catecismo, ley sagrada
y benditas tradiciones
que siempre se respetaban.
Mil historias, mil leyendas 
que siempre igual las contaban.
Religión, mitología,
los ancestros  separaban, 
la Virgen, era la Virgen
y las anjanas, anjanas.

   No es pasión por la tierruca,
verás que es cierto  si viajas
por toda esta provincia
que adorna el norte de España. 
Comprenderás que los hombres 
de épocas muy lejanas, 
en Cantabria se instalaron
cuando cobijo buscaban.
Altamira fue su hogar,
en tierras de Santillana.
En muchos lugares quedan
vestigios, pruebas muy claras. 
Historia, no es presunción, 
la cueva estuvo poblada
y dejaron bellas huellas
en dura piedra grabadas.
Los dibujos de otras cuevas,
muestran fueron habitadas.

   Ni en un siglo escribiendo,
con millones de palabras,  
podría en justicia narrar, 
lo que es y fue mi Cantabria.
Ha dado genios  y santos,
-Beato es la prueba clara- 
ilustres no valorados,
escritores de gran talla,
intrépidos marineros,
aventureros de raza,
honestos, trabajadores,
cada cual con su calaña .
Tan valientes todos ellos
que el invasor nunca entraba
y es por eso que hasta CRISTO, 
quiso que aquí se guardara 
un pedazo de su cruz, 
una reliquia sagrada 
que se custodia y venera 
en Liébana, tierra santa
y que nunca permitió
que ateos  la profanaran.

   Lleva el honor en sus  venas,
lleva amor en sus entrañas, 
es por eso que comparte
tanta grandeza heredada. 
Prehistoria, Historia, presente,
son tesoros de Cantabria.
Lo que la Creación nos dio,
a lo que describo gana.

   Cierra los ojos y sueña,
sobrevuela estas montañas, 
podrás comprobar con gozo
que del cielo es la antesala.
Creerás que tocas la gloria,
cuando de ese vuelo bajas.

   Desde este humilde romance, 
de una mujer de Cantabria,
lebaniega por más señas
por lo que  me  siento honrada,
quise glosar algo hermoso, 
versos a mi tierra amada, 
pero ante tanta belleza,
me siento muy defraudada, 
pues no puedo describir
sus bondades  con  palabras.
Sólo puedo recordar, 
por si alguien lo olvidaba,
como broche que nos una,
cántabros y quien nos ama:
"Cantabria es verde  esmeralda
de la corona de España"

Virus maligno

¡Qué vuelve, qué vuelve
el virus maligno!
-No digas que vuelve.
él no se había ido.

-Horrible sorpresa,
este "malnacido"
se nos mete dentro
sin previo aviso.
El covid nos mata,
es muy atrevido
y para más pena
es desconocido.
Por ti y por todos,
echa a ese enemigo
que no se nos cuele,
pues entra escondido.
Ciérrale la puerta,
es tu compromiso,
pues si no la cierras
no eres buen amigo,
ni buena persona ,
ni un leal vecino.
Por ti y por todos,
algo positivo
es con mascarillas,
estar prevenidos.
Gracias si lo haces,
tu deber cumplido.

Té de puerto

   Donde el aire corre libre,
arriba, cerca del cielo,
nace y crece nuestra flor
pegadita, a ras del suelo,
sencilla, siendo un tesoro,
para quien sube, un obsequio.
Amarilla como el oro
y como él, es un premio
que disfruta quien se anima
a caminar por senderos
más propios de los antílopes,
rebecos, corzos y ciervos.

   Belleza en miniatura,
pero además, siempre bueno. 
¡Qué exquisitez un manojo
de este rico té de puerto!
En tisana es delicioso,
digestivo y placentero.
Tal vez quien más lo valora,
seamos los lebaniegos,
pero aquellos que lo toman,
acaban siempre contentos. 
Toque especial, aguardiente,
tradición y complemento.
Sienta bien, alegra el día,
la guinda de buen almuerzo.
¿Qué más podemos pedir
a nuestras flores del puerto?
  
   Al recoger el tesoro,
en otro año pensemos. 
Así cuidar de las plantas,
tratándolas con esmero. 
Ellas nos dan generosas
su tesoro verdadero
que será elixir valioso
tras la tisana en puchero.

   La sabia naturaleza, 
allá, cerquita del cielo, 
nos ofrece este regalo...
¡Maravilla... Té de puerto!
Con su toque de aguardiente,
como hacían nuestros ancestros,
es sin duda un tesoro, 
lebaniego, lebaniego.

Un mundo fraterno

   Paradojas de la vida
vemos en cada momento,
almas sabias, generosas,
metidas en burdo cuerpo
que no dejan subir alto,
impidiendo alzar el vuelo.

   Mientras estemos aquí
viviendo en este universo,
prisioneros de mil modos,
nunca dueños al completo,
alma y cuerpo van unidos, 
para lo malo y lo bueno.
El día que se separan,
ese día estaremos muertos.

   Por suerte, algunas veces
en dura pugna venciendo, 
notamos que el alma vuela,
hasta donde lleva un sueño.
Viven entonces los dos
un instante placentero,
disfrutando haber llegado
finalmente a un acuerdo.

   Dejemos que el alma vuele
buscando allí un mundo nuevo,
un mundo más generoso, 
más humano, más fraterno,
donde el tú y el yo se igualen, 
con  amor limpio y sincero.
El egoísmo es estéril, 
hace daño, nunca es bueno. 
Dará ratos de placeres,
nunca alegría al completo.

   Dejemos que juntos vuelen,
 unidos siempre alma y cuerpo. 
porque así fuimos creados,
para este mundo hoy nuestro. 
El día que se separen,
ese día estamos muertos.
 
  Cuando coinciden los dos
y viven un buen acuerdo,
podrán conseguir volar
hasta donde pide el sueño
y cumplir lo que desean,
vivir ansiados  anhelos.
Es necesario en la vida, 
tener unos sueños bellos
para poder conseguir
mejorar el universo,
con amor muy generoso... 
El amor es el secreto.
Amando conseguiremos
un mundo humano y fraterno.

Nuestro consuelo

   Soñaba, silente estaba...
Todo en derredor, silencio. 
Es un ambiente propicio
para soñar y alzar vuelo.
Me imaginaba volando,
alto, alto y tocar cielo,
alejándome de un mundo
que lleva en las venas, cieno.

   Voy viajando en el espacio, 
acunada por el viento,
con la fuerza del amor,
motivada por deseos
que aspiran a subir alto,
cual alcanza el pensamiento

   ¿Cómo voy a subir más 
si no puedo con mi cuerpo?...
Si no es bueno esto de abajo, 
lo de arriba es incierto.
¿Dónde está el cielo si existe?... 
Si existe ¿Dónde está el cielo?
¿Qué es el cielo en realidad?...
¿Es lo mejor de lo bueno, 
esencia de las esencias
que yo he soñado en mis sueños?...

    ¡Oh Señor, ven en mi auxilio,
en este debate interno, 
casi no se distinguir
lo que es verdad o es anhelo
lejano e incomprensible, 
para humanos pensamientos.
Dame Señor de tu luz,
ya sé que sola no puedo. 

   Como el gran S. Agustín, 
me gustaría entenderlo. 
Nos hiciste para tí,
pero en este pobre suelo,
no hallaremos lo deseado
porque eso está en el cielo.
Siento ansiedad, inquietud
y no duermo, me desvelo
porque no hallo la paz,
pues lo que busco no encuentro.
Donde dicen que se halla,
no está allí cuando me acerco.
Esquiva felicidad, 
no se si eres mito o cierto.
Cuando pienso que te alcanzo,
te esfumas en un momento
dejando aroma agridulce
grabada firme en recuerdos.

   A veces mi fantasía
me anima a buscar cielo, 
pero la vida me dice
que la fe me da el remedio. 
Cuando se esconde la fe
mi vida rueda al infierno. 
Recuerdo a S. Agustín,
es para mi gran consuelo. 
Cada día, comenzamos
un  escabroso  sendero.
Pocas veces habrá flores, 
mariposas y jilgueros,
pero seguimos la ruta
hacia ese destino incierto
y encontraremos la dicha 
que buscábamos en sueños. 

   Tampoco S. Agustín, 
pecador, con gran talento,
encontró felicidad
en los placeres terrenos.
Su madre lo acerca a Cristo,
deja  atrás su vano intento.
Nadie en este mundo puede
tenerlo todo completo. 
Santo y listo como era
nos deja este pensamiento: 
"Nos hiciste Señor para ti 
y el corazón está inquieto,
hasta que llegue a tí"...
 Ese es nuestro consuelo.