Las flores


    Al marchitarse una flor
nos regala sus semillas, 
sus frutos, cuanto posee
de la forma más sencilla
asegura así su especie,
pues nacerán nuevas vivas. 
 Siempre nos dona sus galas
su aroma y formas bonitas,
sus colores, sus encantos, 
su belleza exquisita.

   A  porfía generosas
son ejemplo a nuestra vida. 
Compartamos nuestros dones,
el mundo los necesita,
no somos menos que flores,
aunque sean tan bonitas.
 Observemos a las plantas 
que a esta reflexión invitan.

Llega el nuevo día

   ¡Alégrate!...Empieza el día...

Lo viene anunciando el alba 

que irradia luz y alegría

en esta aurora rosada.

Belleza indescriptible...

Aún con silente llegada,

trae dones de luz y paz

y cada día nos regala.

Alegría de estos momentos,

sale el sol tras las montañas.

Las flores abren corolas

lindamente coloreadas.

Los pajaritos canores

ofrecen bellas tonadas.

Son obsequios que el CREADOR

para nuestro bien creara.

 

   Atrás se queda la noche

con sus miedos y fantasmas.

En ti mueren unos sueños,

otros, galopan, cabalgan

dentro de tu íntimo ser

en estas horas de calma. 

Aleja negros temores,

tristezas y añoranzas.

 

   Huyen sombras de la noche...

El rosicler de alborada

da fuerza a las ilusiones

para empezar la mañana.

Olvida esos negros sueños, 

desasosiegos, fantasmas.

El nuevo día es promesa

de fe, de amor, de esperanza.


 


Mayo florido


   Nos ofrece mayo,
rosas y más rosas, 
muchas variedades 
y todas hermosas. 
  Rosas y otras flores...
Jardines, praderas,
con mantos de gala
en las primaveras.
    Si las cultivadas
son tan deliciosas, 
silvestres humildes,,
brotan primorosas. 
   Pasear por el campo, 
bosques o praderas, 
es regalo al alma
don que se desea.
   Gracias al Creador
por tanta belleza.
¡Oh DIOS!  ... Gran obsequio
la naturaleza. 
   No la destruyamos,
cuidemos de ella, 
es nuestro sostén, 
delicada y bella.
  
   Alguien que no recuerdo, dijo con mucha sabiduría:  " DIOS; perdona siempre. Los humanos, algunas veces. La naturaleza, nunca". Porque  a ella, también se la ofende muchísimo. Al menos, no hagamos más daño.
   Crucita
 

Incondicionalmente


   En noches negras
o en claro día, 
siempre te amo,
amada mía.
Esté despierta
o esté dormida,
por ti yo vivo,
amada mía.
Aunque sea en sueños,
dulce caricia
es tu recuerdo,
amada mía.
Sueño , soñando
con tu sonrisa
cielo en el mundo,
amada mía. 
Dulce amor mío, 
tierna y bonita,
viviré amándote
amada mía, 
viviré amándote 
toda mi vida.

Los capullos y la vida


   Observo a ese capullito
que pronto será una rosa, 
aún no veo su color
ni disfruto con su aroma. 
Sin duda florecerá
y la veremos hermosa. 
Un regalo a nuestras vidas
y una lección provechosa.

   Las rosas como la vida, 
si en verdad se  reflexiona, 
empiezan siendo chiquitas
y si nadie las destroza, 
alegrarán nuestro mundo,
pues ambas son deliciosas. 
   
    Si tronchamos los capullos,
nunca llagará a haber rosas. 
Si abortamos a los niños,
se acabarán las personas. 

   ¿Esta claro verdad?...Cualquiera lo puede entender. 

Las flores ... ¿y nosotros?


   Las flores siempre regalan
su perfume y su belleza.
Pueden servirnos de ejemplo... 
" Dar sin pedir nada a cuenta".

   Su presencia se adivina, 
dejan su aroma, por huella.
No preguntan quien las mira,
no preguntan quien se acerca, 
no preguntan quien las corta,
no preguntan quien las riega. 

   Magnánimas, generosas,
agradar siempre es su lema.

   Magnífica reflexión
 me suscitan flores bellas. 
Quien ofrece lo que tiene,
deja perfume en sus huellas.
Al compartir nuestros dones
nuestra alma se serena
y renace la alegría,
ratos de cielo en la tierra.

Noche y ... noches oscuras


   Noche oscura, oscura noche,
noche negra, negra, negra,
tan negra que no me llega
ni el brillo de las estrellas.
Me siento presa en mi misma
que es la peor de las celdas.
Cautiva de mi egoísmo
atada con gruesas cuerdas
y estrechamente rodeada
por unas muy fuertes rejas.

   Necesito clara luz
que disipe  mis  tinieblas.
Luz que llegue de lo alto
y que mi alma fortalezca, 
esperanza y fe  reaviven
y que sea el  amor quien reina,
la voluntad quien sosiega
y ambos guíen la  conciencia.
Sólo así tendré alegría
y mi alma en paz se serena. 
Si pedimos esa luz,
esa luz siempre nos llega.