Delicioso silencio

   Me abruman los fuertes ruidos,
añoro el dulce silencio.
Suave brisa me acaricia,
recobro paz y sosiego.
Sin ironía, es elocuente, 
hermosas voces yo siento.
Son los ecos de otras voces,
permanentes en el tiempo,
fuertemente custodiados
por la memoria en recuerdos.

   Canto a la ausencia de ruidos,
no a si me callo  por miedo,
no hablando por cobardía,
denunciando viles hechos.
Es más cómodo y más fácil, 
no implicarme, aunque si debo:                  
Cuando contemplo injusticias
y no lucho ni protesto .
Cuando escucho las mentiras
y la verdad no defiendo.
Cuando me escudo en mi nada
y apaciblemente duermo.
Cuando callo ante los fuertes, 
y veo  al débil cayendo.
Cuando elijo estar silente
y sé que en mi voz hay eco.

   Si me callo es egoísmo,
por cobardía o por miedo, 
no es que viva las delicias
que  ofrece el dulce  silencio.
El silencio es delicioso,
si tenemos paz por dentro,
y no hay ruido en derredor,
todo es tranquilo y sereno.
El aire  es suave caricia
que siempre, siempre, agradezco.

   Así  en reposo y  con calma,
aplaco mis sentimientos 
y dulcemente  arrullados, 
se despiertan bellos sueños,
dormidos  por el  bullicio,
que impedía que alzaran vuelo. 

   ODA a la ausencia de ruidos,
a esos plácidos momentos,
cuando fluye  la armonía
y nos rodea el sosiego
y nos envuelve la paz
y se reavivan los sueños.
Todo porque en ese instante,
es dueña la paz por dentro,
cálido y propicio ambiente...
¡Qué delicioso silencio!

Generosidad

Bella rosa, hace días florecida,
suelta sus pétalos muertos al viento.
Nos donó su  hermosura en el momento
en que era muy  bonita y tenía vida.

  Se deshoja llegó el día en que podrida,
muere  lozanía, acontecimiento
que pronto llega y se va sin lamento,
cual suspiro fugaz, sin despedida.

En  breve tiempo dio con alegría,
belleza, aroma, lindo colorido,
todo un obsequio en perfecta armonía.

   No sé si al fenecer sufre la rosa,
ni si goza cuando es bello regalo,
sé que su ser, ofrece generosa.

Hondos suspiros

   Hondo suspiro, tristeza...
¿Es por su amor tu suspiro?
Tan linda y melancólica,
de tu pena soy testigo.
Creo, suspiras añorando
la ausencia del ser querido.
¿O temes que al estar lejos,
te relegue a cruel olvido?

   Suspiras, sientes nostalgia,
tu amado no está contigo.
No estás sola, te acompaño,
nos tenemos gran cariño.
No es elixir a tus males,
el amor de los amigos.

   Lanza suspiros al aire
que el viento lleve suspiros,
si los percibe tu amado,
verá cuanto le has querido.
Otras brisas pasajeras,
acarician, dan alivio,
mas pasan sin dejar huella,
no el amor que tu has tenido.
Volverá buscando el bálsamo
para un corazón herido 
y buscará en tu sonrisa,
el bálsamo y el cobijo.

   Ofrece bondad, afecto,
tu amor es casi infinito,
ama como un día soñaste,
ámalo más que al principio.
Recordará el gran amor,
nunca lo borra el olvido.
Deja atrás esa nostalgia,
lanza al viento tus suspiros,
como  reclamos de amor,
ternura, pasión, cariño.

   En el fondo él recuerda,
lo mucho que a ti te quiso
y te quiere todavía,
lo demás, fugaz capricho. 
Reminiscencias quedaron
porque hubo fuego encendido,
cuando el rescoldo reavive,
tu amor, volverá contigo.

Cuando

   Cuando se ha ocultado el sol,
nos llega la noche negra.

Cuando se apaga la luz,
nos quedamos en tinieblas.

Cuando alguien duerme y se duerme
y en el alba no despierta.

Cuando se sueña dormidos
y despiertos no se sueña.

Cuando se anhela algo hermoso
y olvidas lo que deseas.

Cuando el pesimismo invade
y nos destruye su guerra.

Cuando la esperanza muere
y deseamos morir con ella.

Cuando se deja de amar
las consecuencias... ¡Qué pena!

Cuando todo esto ocurre...
¡Que pena las consecuencias!

Cuando esto haya ocurrido,
no llores por las estrellas,
el sol volverá mañana,
disipando las tinieblas.

Hojas muertas

   Espléndidas hojas bellas,
en otoño van muriendo,
se desprenden de sus ramas,
ya sin vida, van cayendo.
Antes de llegar al suelo,
acunadas por el viento
que las mece y acaricia,
entonan lindo concierto.
Bailan con su propio son,
antes del final incierto.

   Polvo y barro al fin serán,
pudriéndose  en breve tiempo. 

   ¿Dónde está su exuberancia,
el verdor de otros momentos?...
Todo llega y todo pasa, 
las hojas lo están diciendo.
Conocida realidad
reaviva mis pensamientos,
ir más allá de las hojas,
estas, no ofrecen misterio.
Los poetas nos describen,
lo caduco en algún verso,
me viene ahora a la memoria
y lo tomo como ejemplo.
Incipiente  el castellano,
Jorge Manrique, escribiendo,
coplas al morir su padre, 
poema  real y muy bello. 
Quien sueña, sigue a las hojas,
son la musa de sus sueños.

   Con los versos y los sueños,
el problema no es resuelto.
Todo lo que nace muere,
esto no es un secreto.
El enigma está en "después"
pues no lo cuentan los muertos,
mas como fueron delante,
su muerte, es el ejemplo.
Las hojas ahora en otoño,
lo traen a nuestro recuerdo.

Misteriosa muerte

   Constante y fiel compañera
a lo largo de esta vida,
a veces guardas silencio
y tu presencia se olvida.
Otras te muestras un poco,
de tu existencia ,sí avisas.
Desde antes de nacer
acompañas noche y día.
Tras los velos del misterio,
permaneces escondida
hasta el momento preciso,
cuando anuncias tu visita,
unas veces esperada,
otras, parece improvisas.
Por sorpresa o anunciada,
siempre eres compañía,
misteriosa e insondable,
nadie sabe si bonita.

   Tal vez si rasgas el velo,
te veremos exquisita,
pero eso no es posible,
hasta que llegue tu día.
Sabemos que estás ahí
y nos harás tu visita,
aclarando el misterio
que duró toda la vida.

    ¿Miedo a tu realidad,
realidad desconocida?...
¿Miedo a la cruel  soledad
en oscura  hora temida?...
¿Miedo a la puerta que se abre,
o miedo a la despedida?
Sabemos que eres real
y te muestras como enigma.
Eres puntual para todos,
ejerces bien la justicia,
aunque algunos ya  te invocan
y otros con terror, te esquivan.

   Conocemos tus costumbres,
cuando manden, nos visitas,
sigilosamente cortas,
los lazos con esta vida.
Eres muerte un misterio,
nadie desde aquí descifra,
lo que ocurre tras de ti,
sólo la fe lo ilumina.
Seguirás siendo arcano,
seguirás siendo temida,
seguirás en ti igualando,
gente pobre, gente rica.
Si no al nacer, sí al morir,
muestra el rostro la Justicia.
Cuando el SER SUPREMO llama,
nadie gana esa partida.
Sólo se salva por siempre,
quien en el buen DIOS, confía.

No es el final

   Es meta en dura carrera,
no es el final del camino,
acaba el pedregoso,
comienza el que va al destino.
Este destino es el fin
para el que hemos nacido,
La muerte no es el final,
aunque den el finiquito,
es el comienzo gozoso
de la entrada al paraíso.
Me dicen que esto es quimera,
falacias que nos han dicho,
que el cielo es una utopía,
el cuento que hemos creído.

   ¡Qué triste será la vida,
del ateo convencido!
Esta vida es dolorosa,
breve, fugaz, sin sentido
para quien no tenga fe
y sólo crea en lo finito.

   Doy gracias por el regalo
que me ha sido concedido.
Vivo con fe y esperanza,
es un don que he recibido,
el obsequio más valioso
que una y mil veces bendigo.
La muerte es el final,
de este mundo en que vivimos,
pero es la entrada gloriosa,
con Cristo en el paraíso.

   Si esto fuera una utopía,
bendita utopía yo digo,
he pasado por el mundo,
soñando con lo infinito,
con ese final, seguro
que no es final, es principio.
Así, aunque duela el adios
de nuestros seres queridos,
la fe nos da la esperanza,
de en su momento,  reunirnos.

   Somos obra del CREADOR
y su amor es infinito,
no nos creo para el mal,
de eso vino a redimirnos.
Nos creo para la gloria,
su cielo, algo exquisito
que si fuera una falacia,
al menos de ilusión vivo.
Si como creo es verdad,
Dios sea por siempre bendito.
Porque nos fiamos de EL,
nos da el cielo prometido.
La muerte no es el final,
es de otra vida el principio.